jueves, 27 de mayo de 2010

MÁS LE VALE QUE SE RETIRE, CON EL SUELDO DEL MARIDO TIENE DE SOBRA

Qué vergüenza.

Si lo hiciera un hombre ya nos hubiéramos enterado por todos los medios de comunicación.

Zparo, Rubalcaba y Bibiana hubieran mandado al momento, policías, ambulancias, helicópteros, representantes feministas  habidas y por haber, instituto de la mujer, y en el "gazpacho" que no falten: vecinos y vecinas chivatos/as.

Y yo me pregunto, a dónde iba esta mujer con tanta prisa.

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5 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Querida Pasion

Es muy bueno ese video. La Villalobos deja ver lo que realmente es : una vendedora de pescado de puerto, y las reales son bastante más finas y educadas.

Pobre pueblo español con supuestos dirigentes de este calibre. Y esta mula fue alcaldesa de Málaga.

Como para hacerse vecino de Kenia con políticos así.

Javier Pol dijo...

Solo hay que imaginar que si trata en público así a su chófer y escolta (que le pagamos nosotros, no ella y por lo tanto son nuestros empleados no lo suyos), no quiero ni pensar lo que hará con los empleados de su "pisito". Y es que aquí se ve que los políticos se consideran una casta superior, y que no están ahí para servirnos al pueblo sino que somos nosotros los que les servimos a ellos, luego en algún mitin pondrá cara de buena.

Valiente desgraciada muerta de hambre, que es la tipeja esta.


Un abrazo Pasión

Elena dijo...

Vaya maneras se gasta la Villalobos, y pobre Manolo las que se habrá tenido que tragar más de una vez.

En fin, Pasión, en manos de esta gentuza estamos.
¿De verdad nos merecemos esto?

Un beso.

inisfree dijo...

Mujer fina, elegante, educada...

¡Qué saber estar! ¡Qué porte! ¡Qué distinción!

Por un momento me pareció que había resucitado Grace Kelly o Audrey Hepburn...

Pero, en fin, inisfree, no te ensueñas que ya estás casado...

aspirante dijo...

Lo peor es que si Manolo hubiera hecho lo que debía, es decir, darle dos sonoras bofetadas para calmar a la muy histérica gilipollas, al pobre hombre se le hubiera caido el pelo.
Esa pelandusca no sé dónde se cree que vive, pero su conductor y su escolta no son sus esclavos.